Luz.


Creo que no hay ni que explicarlo. Luz, pura luz lo que he visto cuando todos y todas estas peques han llegado al colegio.

Sonrisas, abrazos, juegos y gritos que rompían el silencio de dos semanas trabajando a destajo por ellos, por ellas.

Sonrisas, miles de sonrisas. Sonrisas puras, auténticas y con el poder de hacer brillar unas aulas que antes sólo habíamos visto evolucionar.

Ahora, con estos niños y niñas correteando por el colegio, todo el trabajo cobra sentido. Se ve limpio, se ve bonito, se ve fresco, se ve alegre… se ve… mágico.

Y ya siento no poneros fotos de todos los avances en la pintura, pero hoy ellas y ellos se merecen todo el protagonismo del mundo.

Disfrutad de sus sonrisas, de su felicidad, de su compañerismo… en unas aulas que vosotros y vosotras no habéis cambiado, habéis evolucionado.

Simplemente, os dejo unas fotos de los avances en el mural de la puerta desde la subida de bandera del lunes hasta hoy (más luz, más luz), fotos de la puerta nueva (más luz, más luz) y fotos de cómo los ebanistas ya empiezan a llevarse los pupitres para traerlos como nuevos (más luz, más luz).

En definitiva, luz, pura luz.

Aún queda trabajo por delante así que me voy a ahorrar el sentimentalismo por ahora… Aunque creo que ya nos conocemos bastante, así que podéis imaginaros por dónde van los tiros. Eso sí, no os confiéis, porque no sabéis lo que queda por brillar aún.

3,2,1… Enciendan los focos, que esta función está a punto de comenzar.

¡Hasta pronto familia!

¡Un abrazo enorme!


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